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  • Ana Lucia Acosta B. @unpuentereiki

¿Cómo producen su efecto los MUDRAS?


¿Existiría yo si no pudiera tocarme, palparme con mis manos? ¿Existiría sin que el otro me tocase?

Tomar conciencia de uno mismo y del otro siempre pasa por el misterio del tacto.

El poder de síntesis de nuestras manos

Del mismo modo que todos los rasgos físicos e incluso muchos de los rasgos psíquicos de un ser humano se hallan en el núcleo de sus células, desde la antigüedad se ha encontrado una interrelación entre toda nuestra fisiología y nuestra manos. Cada yema de cada dedo, cada falange, han sido motivo de estudio y exploración desde tiempos inmemoriales. La Antigua medicina china a través del reconocimiento de los meridianos de energía que atraviesan cada uno de nuestros dedos, las asociaciones entre cada dedo y los elementos de la naturaleza, permitió una exploración de esa relación holográfica, de como el todo está contenido en cada parte. Incluso los planetas y elementos cósmicos en relación con nuestro cuerpo y puntualmente con nuestras manos, fueron motivo de grandes claridades para las antiguas ciencias de la salud como el Ayurveda de la India. 

Esto sin mencionar la mirada simbólica e incluso mística de magos y quiromantes gitanos que a través de las líneas de nuestras manos hallaban rastros e indicios de la expresión de nuestra vida, como un registro cifrado y único de lo que es un Ser huMANO.

Manos de danzan, manos que sanan



Aludiendo al nombre de el TALLER DE MUDRAS que realizaremos el próximo 24 de mayo (nueva fecha), cuya información encuentran al final de este artículo, recordemos que la flexibilidad y movilidad de los tejidos, tendones y articulaciones de nuestras manos son destrezas no sólo propias de un interprete de señas, o de una bailarina de danzas de la india, son facultades al alcance de todos, que desarrolladas de formas conscientes, atendiendo la respiración, la visualización, y la intención sanadora del pensamiento, pueden propiciar estados de fluidez, armonía y paz, que favorecen nuestra salud física y mental.

Existen conexiones directas y fisionómicas entre nuestras manos y aspectos de nuestra salud aparentemente distantes. En el libro MUDRAS, el poder del Yoga en tus manos (Ediciones Urano), la Maestra Gertrud Hirschi menciona:

“La nuca tiene una relación directa con las manos, ya que las vías nerviosas que la recorren se conectan con, a través de los espacios de las vertebras, los brazos, las manos y los dedos. La movilidad de las manos actua siempre en la movilidad de la nuca. Por eso, los ejercicios de las manos actúan liberando las tensiones de la nuca … al extender y separar los dedos se genera un reflejo que también provoca estiramiento y separación de la vértebra dorsal, lo que puede favorecer el incremento de la capacidad respiratoria. A su vez, las manos o los dedos tienen una relación directa con el corazón y los pulmones. Con la edad, muchas personas no pueden extender correctamente los dedos, lo que indica tensiones no sólo articulares sino también posibles afecciones en el sistema del cardio-respiratorio.

Ilse Middendorf, experta y pionera en el ámbito de la terapia respiratoria, ha demostrado que puede establecerse una relación directa de cada dedo con determinada zona del pulmón. El índice y el pulgar influyen  en la respiración de la zona superior de los pulmones, el medio en la zona media, el anular y el meñique en la zona inferior de estos.”

Tras días de una fuerte gripa, experimenté una semana de receso, introspección  y limpieza en la que pude corroborar directamente no sólo efecto terapéutico de los mudras sobre la sistema respiratorio, sino en general su efecto calmante y por lo tanto regulador del viento o elemento aire del cuerpo y el elemento agua, que en caso de una afección gripal muestran un desequilibrio. Se agitan por cansancio, tensión, miedo, y que inciden en la acumulación de humedad en nuestro cuerpo no sólo a nivel de la nariz o los bronquios sino también en mucosidades que pueden ir desde el estómago hasta el intestino grueso.

Por último, no olvidemos que las manos nos ayudan a mantener la mente en forma porque tienen una gran influencia sobre el cerebro. Esto tiene que ver con que el tamaño y la complejidad del cerebro humano se deben en gran parte, a la actividad desarrollada con nuestras manos en los primeros periodos de nuestra evolución, en la cual tuvo un importante papel el dedo pulgar, que le permitió tomar objetos con facilidad y fabricar herramientas complejas, estimulando con ello la creación de muchas interconexiones nerviosas. Las conexiones nerviosas de nuestras manos y pies, ocupan en el cerebro una zona mucho mayor que las de las otras percepciones sensoriales. 

Acompáñanos en nuestro encuentro sobre un horizonte práctico y sencillo de arte antiguo de vivir una salud al alcance de nuestras manos: Los mudras, manos que danzan, manos que sanan.

Que podamos seguirnos descubriendo a través del contacto con esos pequeños y prodigiosos misterios de nuestro cuerpo.

Salud y armonía para todos!










 

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