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  • Ana Lucia Acosta B. @unpuentereiki

El 2018 ha amanecido con La Luna en su plena expresión …

Actualizado: may 15

¿La madre blanca nos hace acaso una invitación? 


En ese umbral entre la última noche del 2017 y en el naciente albor del primer día del 2018, la luna parecía hacernos un llamado con su imagen ondeante y plena de color.  Considero que la reina de la noche nos ha hecho un guiño especial para habitar el CUERPO en este nuevo ciclo; un imperativo al respeto por sus sagrados ritmos, sus humores, sus tonalidades llenas de alma en movimiento, en digestión de lo que deja el ciclo anterior y de lo que dejamos en él. El cuerpo como el territorio donde se narra la más genuina e impecable economía, la de la nuestras emociones, nuestros excesos y carencias en el manejo del recurso material a través del cual el espíritu toma forma y se transforma.

En un año que resuena con EL EQUILIBRIO, LA MODERACIÓN, EL ORDENAR, el AJUSTAR, en consonancia evidente con LA JUSTICIA (11= 2+0+1+8), la bruma femenina y nutricia del inconsciente señala el silencio, la meditación, la danza, la escritura, el descanso oportuno y justo, como formas diáfanas para la CONCRECIÓN de una COSECHA COMPENSADORA.  La asertividad de cara a los compromisos laborales, económicos, afectivos, creativos, será la herramienta de aplomo necesario para dar forma a esos grandes sueños y desafíos que cada uno lleva en su corazón y el escalpelo para diseccionar y soltar las cargas innecesarias.  Saturno, amigo del tiempo, es el tiempo mismo en su cántico delimitador, su presencia nos guía a cerca de la JUSTA MEDIDA, EL JUSTO MEDIO, aquello que justamente está en nuestras manos y aquello que evidentemente no. Su luz violeta y transmutadora, amplía nuestra visión acerca de nosotros mismos y de lo que afuera acontece, para salir del dolor, la victimización y el ánimo justiciero, y hallar formas claras de solidaridad, intercambio y creatividad, o en ocasiones, de distancia compasiva y asertiva, para un bien mayor.

Este 2018, agua y fuego, cielo y tierra, padre y madre, reencontrándose en ti, en mi, en cada uno, si así lo quisiéramos, para CONCRETAR, hacer OBRA y hacer ALMA, en el único tiempo a asir: EL PRESENTE.

UNA PREGUNTA para iniciar el año:


¿Estás dispuesto A DARTE EL TIEMPO JUSTO para GESTAR  y CULTIVAR lo NUEVO en ti?

Como diría el poeta Rainer Maria Rilke: ” Y ahora recibimos al año nuevo. Llenos de cosas que nunca han sido “. En esa noche umbral,  así nos miraba el cielo,  así nos miraba el fuego con su fémina danza.






Ana Lucia Acosta Bedoya

Un puente Reiki.

 

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