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  • Ana Lucia Acosta B. @unpuentereiki

La casa espejo: La diferencia entre entender e incorporar

Actualizado: may 15




Todo aquel, que como yo, se dedique con frecuencia a las labores domésticas, sabrá lo rápido que puede desaparecer la limpia faz del suelo recién trapeado o la cocina impoluta con el último traste lavado. Ordenar la casa, limpiar, asear, despejar un escritorio, vaciar un closet, son verbos que de sólo pensarlos a algunos los dejan cansados, mientras que otros se sentirán motivados e inspirados para “empezar”, a veces con el vano afán de la gloria protectora de la asepsia, a veces con la certeza del grato sabor de la armonía.


Sin embargo, el mensaje es claro para los unos como para los otros, no por mucho limpiar ese orden aparente prevalece o permanece. Esto me trae la imagen tan estereotipada de lo que algunos consideran es el éxito espiritual y la diferencia entre entender e incorporar.


Puedes entender el origen de tu malestar, puedes despejar el lugar mental donde aparecía una gran duda acerca del por qué o el para qué de lo que te ocurre, a nivel afectivo, económico o físico. Sin embargo, entenderlo no impedirá que la brisa del miedo, la paveza de polvo de la incertidumbre, la herrumbre del pánico, el hollín de la duda o la tristeza, aparezcan, a veces para quedarse unos días o mucho tiempo, empañando las ventanas, ensuciando el parquet, entrando intrusivamente por el dintel de las puertas que parecían cerradas.



¿POR QUÉ? Porque el objetivo profundo de limpiar no es evitar el mugre, es aprender a relacionarte con él. Dejarlo estar en la medida de tus posibilidades de movimiento y creación. Estar atentos a que no se te olvide el bienestar del espacio ventilado, despejado, vitalizado en medio del peso de “una acumulación de excesos, trastos, objetos no atendidos”.


Por tanto, puedes entender algo sobre tu vida, sentir ese click de alivio frente a lo que te ocurre hoy, sin embargo, solo habrás incorporado – hecho cuerpo – ese entendimiento y la pretendida sanación, cuando amorosamente y sin prisa, puedas relacionarte con el cambio frecuente, y la intima relación entre eso que ensombrece y la luz que aclara y alivia en medio de la limpieza de tu


hogar interno. Pon atención al afán con el que pretendes la limpieza de ti mismo, el anhelado orden, podrás estar cansado antes de haber comenzado a relacionarte con fluidez contigo mismo, con el cambiante ritmo con el que el orden se abre paso en nuestras vidas. Incorporar entonces es salir de la ilusión del orden aparente, ese orden estático, y aceptar el orden que permanece y palpita detrás del caos, gracias al cambio.

El que entiende puede que haga un buen aseo, pero sólo habrá asimilado o incorporado lo que entiende, hasta que se haya liberado del rechazo constante hacia aquello que le “ensucia” de tanto en tanto el lente de la percepción.


Hoy, suelta la escoba de la prisa, el ritual del día, las 2 horas en el gym, ensuciate y salpícate de lentitud. NO HAY PRISA en el camino espiritual, si la hay, puedes estar preso de una ilusión más. En el año de la rata de metal (para la tradición China), hagámoslo como el topo, como la rata, atentos a los detalles, l e n t a- mente, esta será la clave de la constancia, así saborearás el fruto de la esperanza.


Ana Lucia Acosta Bedoya

Unpuentereiki


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