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  • Ana Lucia Acosta B. @unpuentereiki

Mudra de Protección en tiempos de TRANSFORMACIÓN

 A veces en medio de nuestras preocupaciones, ojalá no tan cotidianas, sentimos la necesidad de convocar una fuerza mayor que abrigue y proteja los procesos vitales tanto propios como los de los seres amados.  La oración y la meditación son herramientas en donde la mente consciente y toda la estructura de nuestra personalidad se permite vía la devoción, el silencio o la momentánea renuncia del parloteo mental,  solicitar y convocar un impulso espiritual o divino ante determinada situación, que nuestra voluntad humana visiblemente de momento siente que no puede transformar. Convocar protección: Existen múltiples gestos o mudras de protección, con ellos lo que buscamos es poner límite a cualquier interferencia interna o externa en el flujo armónico de nuestro pensamiento, sentimiento, de nuestra energía vital. Además permiten la posibilidad de enviar luz a nuestro entorno y a los seres que amamos. Este mudra también facilita la armonización de los elementos agua y tierra en nuestro cuerpo, responsables especialmente de la fluidez a nivel de nuestro metabolismo, la excreción, la limpieza y ligereza de nuestro cuerpo,  activando lo que para el ayurveda es la dosha KAPHA. Manteniéndonos en conexión con la tierra estamos más arraigados, centrados, seguros y por tanto es más fácil concretar de forma segura y alegre en nuestro día a día.


Gertrud Hirschi en su libro Mudras para cuerpo, mente y espíritu (ED. Gaia) nos dice:

“Con este mudra de protección puedes transformar en valor, fuerza y poder todo tu miedo y preocupación por determinadas situaciones o personas”.

Práctica: (Por 5 minutos 2 o 3 veces al día)

Forma el mudra con la mano derecha y colócala frente a tu pecho. Si eres además Reikista puedes hacer la invocación del Reiki, sino simplemente un pensamiento de amor y apertura convocará la energía suficiente para irradiar paz hacia dónde lo desees. La mano izquierda la puedes situar encima de tu pecho, sobre tu corazón, o apoyarla en tu regazo mientras la mano derecha, con el mudra, se alza como un gesto de protección y bendición. Imagina como la luz radiante del cielo fluye a través de tu corazón y de tus manos. Usa este gesto para enviar esta energía de AMOR Y PROTECCIÓN a las situaciones o personas por las que te preocupas a veces con particular ansiedad.

Decreto: La luz protectora me llena y me rodea, te llena y te rodea y mi confianza se expresa en alegría.

Ana Lucia Acosta Bedoya Maestra y Terapeuta Reiki

 

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