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  • Ana Lucia Acosta B. @unpuentereiki

Tu cuenta corriente celular – El acertijo de la abundancia y la creatividad para el 2016

Actualizado: may 15

Tu cuenta corriente celular

 El siguiente escrito es un aparte del libro la Medicina de la energía de Caroline Myss, autora de Anatomía del espíritu, un texto que no requiere mayor introducción pues nos pone de cara ante la CUENTA CORRIENTE más importante de nuestras vidas nuestra cuenta corriente celular, es decir,  ese caudal de información y vida que anima nuestro cuerpo y que es el origen mismo de todo sueño o creación.  


Sin más preámbulos espero que este apartado sea una valiosa herramienta para discriminar, discernir y decidir  DÓNDE Y CUÁNDO INVERTIR tu energía mental y emocional en este 2016,  si  en realidad queremos que sea un año NUEVO.




“Cada uno de nosotros posee centenares de circuitos de energía conectados entre sí, una energía que diversas culturas han denominado de forma diferente: el aliento divino de la vida que late en cada uno de nosotros. Lo que los indios llaman prana y los chinos chi. Podemos pensar que esta energía penetra en nosotros desde el universo, desde Dios o desde el Tao y, a medida que fluye a través de nosotros, nos proporciona la savia que precisamos para alimentar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones, además de para controlar nuestro medio exterior. Todo en nuestra vida – cada pensamiento, cada acción en la que participamos- requiere esta energía. Aunque todos poseemos esa fuerza vital, que fluye a través de nosotros, seamos conscientes de ello o no, podemos maximizar nuestra cantidad de energía y el uso que hacemos de ella. En efecto, potenciar nuestra consciencia psíquica significa ser conscientes del flujo de fuerza vital que fluye a través de nosotros, y de nuestra capacidad de dirigirla hacia determinadas zonas del cuerpo, sin por ello retirarla involuntariamente de otras.

Imagine este flujo de energía como una asignación equivalente a cien dólares diarios. Su labor consiste en aprender a invertir bien ese capital, porque sus inversiones pueden proporcionarle grandes intereses o hacer que se endeude. Evidentemente, unas inversiones positivas le rendirán unos ingresos positivos, no sólo incrementando su energía sino creando una energía adicional. Las inversiones negativas, por el contrario, le ocasionarán deudas. Si la deuda es mayor que su asignación diaria, tendrá que pedir un préstamo. En términos energéticos, deberá tomar energía prestada.

Esta cantidad adicional de energía puede obtenerse de dos fuentes. Una es la energía de otras personas, con las cuales usted se comporta de forma parasitaria a fin de obtener la energía necesaria para alimentar su sistema físico y emocional. Esta utilización de la energía de los demás crea adicción, y hace que usted se vuelva cada día más incapaz de valerse por sus propios medios y más dependiente de los demás. Necesita de los demás para potenciar su autoestima y para que le indiquen cómo debe vivir, comportarse o pensar, porque carece de la energía necesaria para crear su propia vida.Esta fuente de energía suele ser de corta duración, porque las personas que se la proporcionan no tardan en  darse cuenta de que el hecho de estar con usted les hace sentirse agotadas, faltas de energía, y le rehuirán.

La otra fuente de capital energético adicional son los recursos energéticos que usted posee en sus tejidos celulares. Todas las células de su cuerpo deben cargarse de energía diariamente para sobrevivir, al igual que también necesitan agua todos los días. Deben emplear su asignación diaria de capital energético en alimentar su sistema físico y emocional. Si mantiene su cuerpo en perfectas condiciones puede alimentar su creatividad, sus relaciones y su necesidad vital de optimismo. Pero cuando extrae demasiada energía de su cuenta corriente celular, se endeuda. Cuanto mayor es la deuda más se debilita su tejido celular. Si no modifica este esquema, saldando sus deudas con la asignación diaria de energía, corre el riesgo de enfermar.


Cóndores en el Cañón del Colca – Perú 2012 – Un vuelo de transmutación y libertad

El seguir aferrado a los acontecimientos negativos de nuestro pasado resulta caro, prohibitivamente caro. Es como tratar de mantener vivos a los muertos, y exige una tremenda cantidad de energía. Cuando experimentamos un trauma, la naturaleza nos proporciona unos fondos adicionales, por así decir, para protegernos durante ese período de crisis, pero se trata de una “préstamo limitado”. Ningún préstamo dura eternamente, y la señal de que debemos saldar el préstamo es que comenzamos a sentir que el tiempo se ha detenido, que nuestra vida se ha estancado.

Cuando nos negamos a librarnos del dolor que albergamos en nuestro sistema, caemos en la depresión. La energía tóxica de una depresión, (no asumida, no tratada, ni vivida de forma consciente) alimenta nuestras actitudes negativas hacia los demás y agota nuestros recursos energéticos. Comenzamos a proyectar las causas de nuestro fracaso sobre los demás y les achacamos la culpa de nuestra desgracia. Esta respuesta irresponsable a nuestros problemas se convierte en una actitud rutinaria. Nos aferramos a las relaciones y a los hechos negativos del pasado y del presente, porque así podemos considerarnos las víctimas y a todos los demás la fuente de nuestras desgracias.

La única forma de modificar ese esquema es librándonos de la carga del pasado, saldando esa deuda energética que ya no podemos mantener. El perdón es un medio de conseguirlo. Perdonar no significa restar importancia a lo ocurrido. Significa librarnos de los sentimientos negativos que albergamos sobre ese hecho y sobre la persona o las personas que lo realizaron … la energía divina (la energía vital) difícilmente penetrará plenamente en usted si no está dispuesto a perdonar y a seguir adelante con su vida.

(Sin embargo) Algunos acontecimientos del pasado de los que debemos librarnos no son hechos negativos sino episodios placenteros. Quizá no pueda librarse del recuerdo del aspecto juvenil que tenía antes, o de sus dotes atléticas, o de su agilidad mental. Esta incapacidad es otra forma de malgastar energía en el pasado.

Una de mis mejores amigas era incapaz de librarse del recuerdo de sus años en el instituto. En aquella época de su vida, creía tener el mundo a sus pies y ser capaz de lograr lo que se propusiera. Pero después de dejar el instituto, cada vez que se le presentaba una oportunidad, mi amiga hallaba un pretexto para no aprovecharla. De hecho temía no querer hacer nada en realidad. Esa combinación de temor a participar en la vida y de aferrarse a un momento del pasado, aparentemente lleno de posibilidades llevó a mi amiga a la quiebra energética y contrajo una enfermedad terminal. Veinte años después de la época el instituto, seguía obsesionada con ella y era incapaz de avanzar.

El rechazo a librarnos del pasado, ya se trate de hechos negativos o positivos, significa el desperdicio de una parte de su cuota diaria de energía. Si comienza a perder energía y no hace nada para recuperarla, su cuerpo físico se debilitará inevitablemente. El problema puede comenzar de manera muy simple: usted empieza a sentirse decaído o nota que está falto de energía. Si no presta atención, eso puede llevarle a contraer un infección vírica, gripe, jaqueca, migrañas o náuseas. Si sigue perdiendo energía sin tomar medidas para evitarlo, esas pequeñas dolencias pueden degenerar en una enfermedad grave. Y, aunque es una idea que muchos rechazan, yo creo que la propensión a sufrir accidentes se debe añadir a este conjunto. La persona propensa a sufrir accidentes (cuando se vuelve un asunto recurrente) está endeudada energéticamente. Su sistema está descompensado y puede sufrir pequeñas desgracias consecutivas.

(…)

He conocido a muchas personas que utilizan un trauma de su infancia y lo convierten en el derecho a manipular a los demás, a mostrarse amargadas o enojadas con el mundo entero. (Pero) ¿Por qué es tan difícil renunciar a una herida? Yo creo que todos nacemos con una serie de percepciones sobre “ lo que creemos que es cierto”. Una de esas percepciones es que si renunciamos a ciertas cosas nuestra vida cambiará. Y lo cierto es que tememos más al cambio que a la muerte (yo diría tanto como a la muerte).  Nos negamos a renunciar al lenguaje en torno a la herida porque se ha convertido en nuestro principal lenguaje de intimidad, y que todo lo demás – nuestras relaciones sentimentales, nuestra vida social – lo hemos creado en torno a nuestras heridas. Para la mayoría de la gente, la idea de renunciar a ello es insoportable”

Tomado de:

Myss Caroline. La Medicina de la energía. Cómo aprovechar nuestro potencial interior para la curación. Ed. ZETA bolsillo. 2002


Condores en el Cañón del Colca – Perú 2012 – Un vuelo de transmutación y libertad

Grandes alquimistas los cóndores, transforman en energía PRESENTE  el PASADO vivo en “su presa muerta”, toman de  el lo mejor, lo vital, lo que para otros sólo sería desecho o dolor, para él es sólo ENERGÍA. Que labor la del sabio carroñero que no se aferra a las heridas, él sólo las transforma con natural inocencia, en vida para sí .

ANA LUCIA ACOSTA B.

Maestra y Terapeuta

REIKI

Fotografías: Juan Felipe Correa Gómez

 

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